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Síndrome de Munchausen

Síndrome de Munchausen
Síndrome de Munchausen
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El barón de Münchhausen, un barón alemán que sirvió a Antonio Ulrich II y que más tarde se alistó en el ejército ruso, presta su nombre a este síndrome perturbador porque el barón, al regresar a su lugar de nacimiento, contó historias inverosímiles e inventadas sobre sus aventuras fuera de casa, incluyendo montar a caballo en una bala de cañón e ir a la Luna.

Nació uno de los primeros casos del Síndrome de Münchhausen, que ha ganado popularidad debido a su aparición en la serie House, pero que es, después de todo, un fenómeno totalmente real.

También conocido como trastorno fáctico, el síndrome de Münchhausen se caracteriza por el hecho de que una persona inventa conscientemente el sufrimiento de síntomas físicos o psicológicos, en ausencia de enfermedad real, buscando así adoptar el papel de la persona enferma para recibir una atención especial, de acuerdo con su estado. Para ello, el paciente puede incluso autolesionarse o ingerir sustancias tóxicas, con el fin de dar una mayor apariencia de veracidad a sus síntomas simulados.

De origen incierto, este síndrome suele atribuirse desde el principio a un intento de llamar la atención que, con el tiempo, se hace crónico, y en el que lo principal es conseguir la condición de enfermo, en lugar de obtener algún tipo de beneficio secundario, como evitar el cumplimiento de sus obligaciones. El paciente, generalmente un hombre, sufre hospitalizaciones repetidas, con síntomas que no se ajustan a ningún diagnóstico de enfermedad física o trastorno mental.

Son personas que preparan su interpretación leyendo e informándose sobre los síntomas de las diferentes enfermedades, y que tienden a mostrar una actitud combativa con el personal sanitario, discutiendo y juzgando sus acciones. Se considera un mal paciente, en el sentido de que no colabora con la recuperación, incumpliendo sistemáticamente el tratamiento estipulado por el especialista. Esta búsqueda de la situación de la persona enferma afecta negativamente a su vida laboral y a sus relaciones.

Una de las dificultades añadidas al síndrome de Münchhausen es que las simulaciones de síntomas pueden ocultar verdaderas patologías, que ya no se exploran tratando de establecer el diagnóstico de lo que se simula; asimismo, un tratamiento médico para combatir estos síntomas inexistentes puede ser contraproducente, ya que la persona está sana, y se puede desencadenar una iatrogenia (cualquier tipo de afección o daño producido como consecuencia de un tratamiento o un acto médico). Los síntomas físicos simulados también pueden desviar la atención de otros problemas psicológicos que pueden ocurrir al mismo tiempo.

Síndrome de Munchausen que es

Este trastorno ficticio consiste en una simulación constante e intencionada de enfermedades que suelen ser muy convincentes y espectaculares. Para ello, el paciente puede incluso autolesionarse, ingerir sustancias tóxicas e incluso autoinyectarse bacterias como la Escherichia coli. La persona afectada tiene la motivación para asumir el papel de enferma y sentirse atendida y cuidada.

Este trastorno mental suele comenzar en las primeras etapas de la edad adulta, es más común entre los hombres y especialmente entre las personas que trabajan en un entorno de servicios médicos, muchos de los cuales tienen conocimientos y capacidad para acceder a materiales que facilitan la reproducción del síndrome.

Síndrome de Munchausen sintomas

Los síntomas están limitados por el conocimiento o la fantasía del paciente. Aunque éstos son muy variados, los más comunes son las reacciones alérgicas, problemas respiratorios, convulsiones, diarrea, fiebre, desmayos, vómitos e incluso alteraciones hidroeléctricas. Además, las personas con este síndrome también suelen necesitar grandes dosis de analgésicos y narcóticos.

Los pacientes con Síndrome de Münchhausen visitan a menudo diferentes hospitales quejándose de las mismas dolencias que describieron en el hospital anterior al que fueron; además, sus conocimientos médicos y la precisión en la representación de sus síntomas hacen que los médicos tengan que practicar repetidamente diferentes pruebas y métodos de diagnóstico en ellos. Nunca se oponen a ninguna prueba, por muy dolorosa que sea, y tienen una presentación especial en el momento de la hospitalización en un centro de salud.

Este trastorno puede ser de diferente intensidad dependiendo de la persona afectada. Por ejemplo, en Cuba se han descrito casos graves en los que la persona enferma ha sido inoculada con el virus del VIH.

Síndrome de Munchausen características y señales básicas

El paciente de Münchhausen se puede describir en los siguientes puntos:

  • Búsqueda constante del papel del enfermo.
  • Auto-lesión y auto-administración de medicamentos para causar síntomas que pueden parecer creíbles.
  • Asistencia repetida a los hospitales.
  • Comportamiento agresivo cuando se le culpa de simular síntomas o cuando un médico se niega a hacerle una prueba (aunque sea innecesaria).
  • Alto conocimiento de los conceptos médicos.

Síndrome de Munchausen diagnostico

El diagnóstico del paciente en Münchhausen se basa en la eliminación de otros síndromes psiquiátricos una vez que se ha detectado que el paciente tiene un trastorno de esta naturaleza.

Por un lado, los médicos especialistas deben descartar otras patologías de características muy similares, como el trastorno de somatización, en el que existen síntomas físicos sin que exista una enfermedad médica que los explique. La principal diferencia entre el trastorno de somatización y el síndrome de Münchhausen es que en el primero existe una verdadera sintomatología física, aunque de origen desconocido.

Por otro lado, el enfermo hipocondríaco exagera algunos síntomas que cree que tiene, mientras que en el Síndrome de Münchhausen, a pesar de las continuas quejas, el paciente es plenamente consciente de que sus síntomas son simulados. También hay que distinguirlo de los casos clásicos de histeria, en los que tanto la producción como la motivación de los síntomas son inconscientes.

Criterios de diagnóstico

Normalmente, una vez descartadas otras enfermedades, los criterios diagnósticos son estos:

  • Cuadro clínico dramático, describiendo enfermedades espectaculares.
  • Deseo de hacerse pruebas, intervenciones, exámenes… aunque se les diga que son innecesarios.
  • Historia de muchas hospitalizaciones.
  • Evidencia de automedicación o autolesión como: cortes, cicatrices, moretones…
  • Suele considerarse un mal paciente ya que no colabora en los tratamientos y juzga las decisiones médicas.

Síndrome de Munchausen tratamiento

Esta fase es particularmente difícil, ya que la persona con el Síndrome de Münchhausen, una vez descubierto, tiende a volverse agresiva. Después de esto, desaparece de la clínica y va a otra clínica donde explica sus síntomas de nuevo.

Existen dos alternativas en el tratamiento de los pacientes con este síndrome:

Confrontación directa

Una opción en la que el principal problema es que el paciente, como ya hemos dicho, sale del hospital para ir a otro, o acepta un tratamiento psiquiátrico que dejará de seguir y no volverá.

Confrontación indirecta

Esta estrategia trata al paciente psiquiátricamente pero sin que el paciente lo sepa. El objetivo es que, en lugar de simular síntomas, los pacientes aprendan a buscar la atención de los demás de otra manera. Además, deben aprender a luchar mejor contra las situaciones estresantes e ignorar los pensamientos que les llevan a buscar el papel del enfermo y la hospitalización, todo ello con la ayuda de psicólogos y psiquiatras.

Finalmente, los profesionales deben contribuir a mejorar la autoestima de estas personas y contrarrestar las conductas fóbicas, inseguras y dependientes.

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